Inicio / Noticias /
Carta a mi mama

Carta a mi mamá

Imagen redactado por
Por: Claudia Alejandra Uzcátegui Davila
26 de enero 2026
Mujer escribiendo una carta

Justo hoy cuando pensé en escribir esta carta, me ha dicho mi prima Johana que soñó contigo, te veías feliz y sonriente. Pudo recrear en el sueño tu aroma exacto ¡qué afortunada!, siento envidia de ella. Debo confesarte, que cuando me preguntan ¿recuerdas a tu mamá? respondo con rabia, tristeza, frustración: no, no la recuerdo; bien sabrás que pocos niños a tan temprana edad tienen recuerdos nítidos, tú partiste cuando apenas tenía tres años, pero seguro que fue más doloroso para ti que para mí. Eso confundirá a las personas, pues creerán que no tuviste la oportunidad de sembrar en mi valores. Se equivocan, la vida nos da la oportunidad de
transcender y tú lo hiciste de una forma maravillosa, tu madre te enseñó a amar, tú enseñaste a mis hermanas, ellas me enseñaron a mí.

 

Amar parece cosa fácil, aunque todos estamos ávidos de amor pocos saben hacerlo con la fórmula que nos diste, amar con humildad, con respeto, con risa, con abrazos, con apoyo incondicional. Mamácola (como decidimos llamar a tu mamá), todavía nos da muestras de ese amor que transciende la muerte y todas las dificultades. Siendo una mujer tan amorosa, reconozco que a veces me sorprende que te hayas enamorado de mi papá, él no sabe dar abrazos, ni pedir disculpas, ni decir las cosas sin un tono malhumorado, pero por fortuna nos educó con limites, nos enseñó el doloroso valor de la verdad y nunca nos dijo que éramos las mejores, ni las más guapas del reino, y así nos impulsó a construir un mundo propio con príncipes que sucumbieran a nuestros pies y no nosotros al de ellos. Al ser la más pequeña, tuve el privilegio que me leyera libros y cuentos antes de dormir, así me enamoré de ellos.


Aprendí a escribir pero no soy poeta, no me gusta adornar mucho las palabras ni uso metáforas extraordinarias, pero con el papel y la pluma, impulso a otros a leer y los motivo a persistir en sus sueños, aspiro tener un país de lectores risueños, si leemos, quizás no creamos todo lo que nos dicen. Valoro la sinceridad.

Pero ¿ves mamá? No puedo evitar amar la vida, la naturaleza, la familia, las risas contagiosas, las letras, a lo más desfavorecidos. El que ama no destruye, con su amor cuida, ayuda, protege, es un buen ciudadano. Aprendí con tus valores el amor propio y amar cada letra de mi nombre ¡Claudia! mi nombre me gusta, es el consuelo que escogiste algo bello para mí, para llevarlo con orgullo.

Desde el más allá, gracias por tanto amor, orgullosa de ser tu hija.

 

                                                                                                      Claudia.