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El sofa que va a la luna

El Sofá que va a la luna

Imagen redactado por
Por: Equipo de redacción
2 de junio 2026
Mujer leyendo en un sofá

Estoy sentada sobre un sofá que rompe corazones. Es tan cálido y amplio que apenas te sientas en él, no quieres abandonarlo. Me observa, me llama, me invita a acurrucarlo. Comprendo sus intenciones, me lo advirtió la vecina que me lo regaló: si quieres ser feliz, úsalo, si quieres ser infeliz, no lo abandones jamás, perdí a mi esposo por él. Si, él. 

 

Lo acepté con miedo, para resarcir todas las veces que dejé la basura en la puerta y la vecina la botó por mi. En el televisor se transmite la cuenta regresiva del cohete que va a la luna. El sofá me implora que lo acompañe en ese viaje ¿vamos juntos? 

 

- ¿A la luna? Le contesté de vuelta, incrédula. 

 

Me mostró sus redondos cojines llenos de plumas, listos para el despegue. Qué sensación más agradable, abandonarme a la suerte de la comodidad. Me lancé sobre el sofá como un dado que se lanza al aire para decidir la suerte. La suerte de encontrar el calor del hogar y de poseer un amante en forma de sofá. Si somos materialistas, todos los objetos a los que veneramos, terminan por poseernos.